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jueves, enero 7

Remolino eres
Y remolino serás
Hasta que se vacíen los papeles
Hasta que se mueran los colores
Hasta que el cocodrilo llore
Y los ángeles dejen de cantar
Remolino serás
Hasta que se acabe todo
Y no quede más que
El silencio

(sobre alguien, hablando con alguien y para ese alguien)

lunes, enero 4

Se me caen las lágrimas como torrentes
Las sonrisas
Las risas acumuladas
Se me caen los pantalones
Las estrellas
Las plumas
Los sueños
Se me cae todo
Y yo sigo aquí parada

lunes, diciembre 28

Sufres de colapsos gravitacionales...



los anillos de Saturno caerán
al abismo más profundo...

domingo, diciembre 13

es una locura.
risas, risas y más risas, risas del alma, risas macabras, risas llenas de llanto
llenas de amargura, llenas de muerte, y la cara del drama deformada
ante tus ojos
se difumina, se va, se dispersa y la alegría
se pierde en el remolino de la vida
se pierde se va
no la volverás a ver, créelo
ahora eres un desgraciado hijo del pecado
eres un hijo de puta
y eso no le importa a nadie.

lunes, septiembre 14

¡Me gusta!

Me gusta la gente que escribe, pinta, dibuja o fotografía bonito.
Me gusta la gente que hasta se viste bonito.
Me gustan las cosas bonitas y las cosas feas.
Me gustas tú
Pero tú no me gustas.
Me gusta la gente que me hace reír y la que me emociona con tres palabras.
No me gusta la gente que me hace llorar cuando no quiero.
Me gusta la gente que dice 'te quiero'
Odio a la gente que me dice 'te quiero' cuando es mentira.
Me gusta la gente que se preocupa.
Pero no me gusta la gente que pregunta ¿estás bien? (no, hijodeputa,no)
Me gusta la gente que usa palabras vulgares (mierda)
Pero me carga la gente vulgar.
Me gusta la cosita elegante, las cosas finas.
Pero también me gusta el mugrerio de Santiago (es todo tan chic)
Me gusta vivir pero me gustaría morirme un rato, y seguir viviendo.
No me gusta pensar en la muerte pero sé que me persigue.
Me gustan los chocolates y el capuccino pero me hacen mal para la guatita.
No me gusta que me digan que no los consuma así que lo hago.
Me gustan las sonrisas.
Pero no me gustan tus sonrisas falsas.
Me gusta la gente feliz.
Pero no que estén felices siempre (porque, no les creo)
Me gusta escribir esto.
Pero no me gusta como está quedando.

Me gustan muchas cosas.
Pero la mayoría, las detesto.

lunes, agosto 17



Se revolcaba entre las flores marchitas esperando el milagro que las reviviera el cual como todos los milagros no llegó nunca. Y lloraba, desolada, esperando que sus lágrimas como torrentes de vida resucitaran a sus plantas, pero seguían muertas. Y su madre le repetía incansablemente:

-No se puede volver de la muerte mijita. Ni las flores ni tu abuelita volverán, déjalas que se vayan con ella.
-No.-respondía pero dejaba de llorar y se quedaba sentada con gesto serio esperando para ver si alguna de esas hermosas florecillas revivía y pensaba, pensaba que sí las flores de la abuelita se habían muerto de pena ¿qué hacía ella ahí?

¿Por qué su corazón seguía dando saltitos alegres en su pecho en medio de ese lecho de flores marchitas?

martes, abril 14

Cuentan por ahí

Cuentan que tenía la mirada más triste, mirada de mil puestas de sol.
Cuentan que tenía el pelo largo y color petróleo, que se movía como una ola con destellos de cielo.
Cuentan que tenía la cara pálida de tantas (re-tantas) lágrimas caídas.
Cuentan que era invisible y todos la miraban para dejar de verla.
Cuentan que hablaba como un suspiro, que nunca se le escuchaba y volaba con el viento.

Cuentan que nunca existió. Cuentan que nunca estuvo.
Yo cuento que la vi, que todo lo que contaban era cierto pero...

Cuentan que imagino demasiado, que me invento cosas que no existen.

martes, marzo 31

Te odio.

Siempre he pensado que los cuentos cortos no valen la pena (como tú) es como cuando sale el sol y se cruza una nube, y cae la lluvia y a ti, el que no sale con paraguas (por idiota), te deja empapado. Los cuentos cortos son para finales abruptos e ideas sencillas, los cuentos cortos son para ti y para mi (pero tú te quedabas más corto) porque fuimos un instante y dejamos de ser. Eres (el tonto más grande) y eras (un autentico imbécil) nunca me interesaron tus cuentos (escribías horrible bombón) ahora que te odio los quemé junto a mi libro de matemáticas y un montón de otras mierdas (como tú), también debí quemarte pero el combustible no es barato. Igual, vas a morir de una combustión espontánea (siempre te inmolabas a eso de las tres) y ojala desaparezcas y no te vuelva a ver más. Compraré el diario y tacharé tu obituario con todas las palabras obscenas que me enseñaste (esas que me decías con tanto amor), sacaré la hoja y se la daré al perro para que se la coma, y luego mataré al perro y lo arrojaré al canal de aguas sucias (ese donde vivías, o debiste vivir). Maldito, quiero mucho al perro pero quemaré todos tu obituarios, iré a tu tumba a marchitar tus flores, a tachar tu nombre y poner imbécil en tu lápida. Iré a tu departamento a robarte tus libros (era lo único que valía la pena de ti) y esas películas que me comprabas como idiota pensando que me gustarían (y sí, me gustaban) luego lo destruiré todo y lanzaré tu estúpido televisor por la ventana (por el que veías fox sports todo el día) y chocaré tu carro (el cacharro con el que te jurabas fórmula uno) por todos lados, lo rayaré entero y lo abandonaré en el desierto para que se derrita como tu recuerdo y luego cuando no quedé nada…
Correré a buscarte y te pediré perdón por la tardanza.
“Te espero todo lo que quieras, mi amor” me dirías. Y así comenzamos otro día igual al de hoy, igual al de ayer, igual que mañana. Caminando juntos mientras yo olvido poco a poco que te odio.