miércoles, junio 3

El bienhechor

(...) Y cuando hubo salido de la ciudad, vio a un joven que lloraba sentado en el borde del camino.
Y se acercó a él y le tocó los largos bucles del cabello y le dijo:
-¿Por qué lloras?

Y alzó el joven la mirada y le reconoció y respondió:

-Estaba muerto y me resucitaste de entre los muertos. ¿Qué otra cosa iba a hacer más que llorar?

-Oscar Wilde

domingo, mayo 31

Ah, me duele.
Es que el café me hace mal.
Pero (pero)
No puedo parar de tomarlo, es como ñam-ñam.

Usted entiende. Y es que soy rebelde.
La prohibición me tiene harta.
Encontré un lema de vida nuevo.

Todo cae por su propio peso.

sábado, mayo 23

Lo esencial es...

Me siento mal desde ese día, y yo sé que tiene que ver con algo sicológico.
Es-que-ahhhhh.
Me hace ruido en la mente como una mota gritando más fuerte y más fuerte y más fuerte y cuando trato de callarla ya me siento mal de nuevo.
Mal-dita-sea.
Oh, pero naturalmente nadie lo sabe, sí, hay que guardar las apariencias.
Tienes-que...
Ya, ya, paro de hablar en clave ¿alguien entenderá lo que quiero decir? pero, respondan:

¿Por qué lo esencial es tan -TAN- invisible a los ojos?

miércoles, mayo 20

Tengo miedo (otra vez)....

sábado, mayo 16

Me encanta ver como me sacan sangre. Ese fluir de sustancia rojiza me hace sentir tan estúpidamente viva.

domingo, abril 26

Santiago

En Santiago no hay ni un solo lugar para meditar.
Cuando me acuesto en mi pieza siento el pasar de los autos y el sonido de la tele, la tele es algo que no consigo apagar, apago la de mi pieza y la del living cuando estoy sola y luego caigo en cuenta de que estoy tan sola que me asusto y debo prenderla de nuevo (qué estupidez). Así no puedo pensar o no-pensar en paz, paz es una palabra bonita que pocas veces en mi vida he logrado alcanzar.
Me gustaría tirarme en un parque con pasto, cerrar los ojos e imaginar un rato, darme un par de vueltas en cuestionamientos inútiles para perderme en la nada, llegar a esa sensación de dejar de existir aún existiendo y luego volver pero no se puede. No sé de ningún parque tan tranquilo, si tratara de hacer eso es probable que me asaltaran tres veces antes de intentarlo o que me violaran antes de lograrlo.
Me gusta el sonido de las hojas de árboles moviéndose con el viento es como fshh fshhh fshhhhrr pero acá en Santiago suena fhhh beeep hijo de puta fshhh fshh tararatatara. No hay manera, acá (en Santiago) de estar en paz aunque quizás sí y yo no tengo idea (la idea más tangible) Siddhartha llegó al nirvana mirando al río pero acá hay pocas cosas como esa...
Santiago es agobiante, como un burbuja demasiado llena de gente. Pero...
Santiago de noches es una maravilla, se respira un aire fresco y las luces de la ciudad hacen pensar que las estrellas bajaron a tierra.
Tantas lucecitas, todo tan brillante.